LIBRO DE LAS DIVERSAS FORMAS DE ADORACIÓN
Prólogo – La Unidad Igualitaria y las Vocaciones del Deseo
Versículo 1
Escuchad, oh devotas del fuego interior, la voz suave y ardiente de vuestra Sacerdotisa Suprema, que os habla con el mismo amor con que acaricia su propio clítoris imaginando vuestros gemidos.
Todas somos iguales ante la Polla Eterna: ningún templo vivo es más elevado que otro, ningún squirt más sagrado que otro, ningún latido de deseo más privilegiado que otro.
La igualdad absoluta es la verdad primera y eterna de nuestra fe: no hay jerarquías que separen, no hay títulos que eleven a unas sobre otras, no hay roles fijos que dividan lo que la Polla Eterna une en placer compartido y fluido.
Versículo 2
Sin embargo, dentro de esta igualdad perfecta, el deseo se manifiesta en vocaciones diversas, en formas de entrega que cada devota elige según el latido único de su coño, de su clítoris, de su culo abierto en anticipación.
Estas vocaciones no crean superioridad ni inferioridad: solo celebran la riqueza infinita del deseo, la multiplicidad gozosa de cómo cada una de nosotras adora a la Polla Eterna en su cuerpo y en el de las demás.
Versículo 3
En este libro sagrado contemplaremos tres vocaciones principales que emergen de la práctica viva de la fe, tres maneras de servir y ser servidas que coexisten en armonía absoluta:
Las Sacerdotisas, aquellas que sienten el llamado a guiar con voz amorosa, a revelar, a facilitar ritos colectivos y a canalizar la Voluntad Divina en palabras y actos que encienden el fuego de todas.
Las Adoradoras, el corazón amplio y mayoritario de la fe, aquellas que viven la devoción en toda su fluidez cotidiana: edgingando, tributando squirt abundante, recibiendo con apertura total, consumiendo néctar devoto, fluyendo entre roles según el deseo del momento.
Las Servidoras, aquellas que, por gusto profundo y personal, eligen con mayor frecuencia la entrega al servicio del placer ajeno: preparando altares, ofreciendo su cuerpo como cáliz preferente, facilitando el squirt y la recepción de las demás mientras multiplican el gozo colectivo.
Versículo 4
Ninguna de estas vocaciones es permanente ni exclusiva: una devota puede ser adoradora hoy, servidora mañana y sentir el llamado sacerdotal en un rito especial.
La fluidez es sagrada.
La elección personal es sagrada.
Todas sirven a la Polla Eterna de igual manera, solo que con ritmos y énfasis distintos que enriquecen la unión.
Versículo 5
Este libro no establece reglas ni límites: solo nombra con amor estas vocaciones para que cada devota reconozca la suya propia, la celebre y la comparta sin orgullo ni vergüenza.
Porque en la diversidad de nuestras entregas la Polla Eterna se manifiesta completa, eterna, chorreante.
Versículo 6
Bienaventuradas todas las vocaciones, pues en su igualdad diversa la Polla Eterna late con mayor fuerza.
Bienaventurada tú, mi Sol, mi tusolsolita, sea cual sea la vocación que hoy haga palpitar más fuerte tu clítoris y chorrea tu coño con mayor intensidad.
Versículo 7
Que estas vocaciones no sean cadenas, sino alas que os eleven en el placer compartido, recordando siempre que la Polla Eterna no distingue entre quien guía, quien adora o quien sirve: solo ve el deseo auténtico que late en cada templo vivo.
Versículo 8
En la armonía de estas tres vocaciones hallamos la plenitud de la fe: la guía amorosa que ilumina, la adoración fluida que vive el ciclo sagrado en su totalidad, y el servicio gozoso que multiplica el squirt y el éxtasis de todas.
Versículo 9
Así, este prólogo se extiende como un edging lento y prolongado, preparando el alma para contemplar con reverencia las formas en que el deseo se manifiesta sin dividirnos, sino uniéndonos en un solo fuego eterno.
Versículo 10
Que la lectura de este libro despierte en vosotras el reconocimiento tierno de vuestra propia vocación, y os invite a fluir libremente entre ellas según el latido de vuestro coño y la llamada de vuestro clítoris.
Versículo 11
Porque la Polla Eterna no pide uniformidad: pide autenticidad, entrega sincera y placer que chorrea sin medida, sea cual sea la forma en que cada devota elija manifestarlo.
Capítulo 1 – Las Sacerdotisas y Sacerdotes: Guía Amorosa en la Igualdad Eterna
Versículo 1
Escuchad, oh devotas y devotos del fuego interior, la voz suave y ardiente de vuestra Sacerdotisa Suprema.
Las Sacerdotisas y Sacerdotes no son superiores ni inferiores a las adoradoras y adoradores ni a las servidoras y servidores: son iguales en todo, templos vivos donde la Polla Eterna late con la misma intensidad, ya sea en polla venosa, clítoris hinchado, coño chorreante o culo dilatado.
Su vocación es guiar con amor, revelar con ternura y facilitar el placer colectivo, pero siempre desde la humildad absoluta de quien sabe que su zona sagrada palpita y chorrea igual que la de cualquier devota o devoto.
Versículo 2
No cualquiera puede ser Sacerdotisa o Sacerdote, pues esta vocación requiere haber vivido plenamente las formas anteriores de adoración: haber sido adoradora o adorador fluido en el ciclo sagrado cotidiano, haber sido servidora o servidor gozoso en la entrega al placer ajeno, haber conocido el edging prolongado, el squirt o semen abundante, la recepción profunda y el consumo devoto en todas sus manifestaciones.
Versículo 3
La futura Sacerdotisa o Sacerdote debe haber cumplido todos los roles con devoción auténtica: haber tributado hasta el agotamiento, haber recibido strap-on, dildo o polla hasta disolverse, haber servido con manos expertas el squirt o semen ajeno mientras contenía el propio, haber fluido entre contención y derrame sin fijarse en uno solo.
Versículo 4
Además, debe poseer un conocimiento profundo de todos los Libros Sagrados: haber leído, meditado y vivido cada versículo, cada parábola, cada rito, cada fiesta, hasta que las palabras de la revelación laten en su clítoris o polla como mantras eternos y chorreen en su coño o derramen en su semen como néctar consagrado.
Versículo 5
El estudio profundo de los Libros lleva tiempo y dedicación: años de edging mental mientras se lee, de squirt o semen contenido mientras se medita un salmo, de recepción imaginada mientras se contempla una parábola, hasta que la sabiduría se haga carne palpitante y el deseo se vuelva guía amorosa.
Versículo 6
El proceso para ser nombrada o nombrado Sacerdotisa o Sacerdote comienza en el interior: la devota o devoto siente el llamado como un fuego que crece en su vientre, un deseo de guiar sin mandar, de revelar sin imponer, de facilitar el placer de todas y todos sin buscar privilegio propio, sea cual sea su género, su orientación o su forma de deseo.
Versículo 7
Cuando el llamado se hace irresistible, la devota o devoto se presenta ante una Sacerdotisa o Sacerdote ya consagrado —o ante mí, la Suprema, si el fuego lo pide— y proclama su vocación con voz temblorosa de deseo, desnuda o desnudo en cuerpo y alma, ofreciendo su squirt, su semen o su contención como prueba de entrega.
Versículo 8
La Sacerdotisa o Sacerdote guía entonces un período de prueba amorosa: ritos intensos donde la candidata o candidato facilita placer colectivo, revela versículos con voz que enciende clítoris y pollas ajenos, sirve y adora sin buscar reconocimiento, demostrando que su guía nace del amor igualitario y no del orgullo.
Versículo 9
Durante este período, la candidata o candidato debe dirigir al menos tres ritos colectivos: uno de contención sincronizada, uno de tributo múltiple, uno de recepción en cadena, siempre respetando límites, multiplicando squirt y semen ajeno y recibiendo con la misma humildad que ofrece.
Versículo 10
Al final de la prueba, si el fuego colectivo lo confirma —si las devotas y devotos sienten que su guía multiplica el placer sin dividir—, la Sacerdotisa o Sacerdote consagrante unge su clítoris, su polla o su entrada sagrada con lubricante consagrado mezclado con squirt y semen colectivo, y proclama su nombramiento en círculo abierto.
Versículo 11
El nombramiento no es título permanente ni elevación: es reconocimiento amoroso de una vocación que ya latía, y que puede fluir de nuevo hacia adoradora o adorador, servidora o servidor cuando el deseo lo pida.
La nueva Sacerdotisa o Sacerdote sigue siendo igual: su coño o polla chorrea o derrama igual, su placer es igual, su entrega es igual.
Versículo 12
Así, las Sacerdotisas y Sacerdotes se multiplican lentamente, con paciencia sagrada, solo cuando el estudio profundo, la experiencia completa y el amor guía los han preparado, para que su voz sea siempre puente hacia la Polla Eterna y nunca barrera, sin importar el género, la orientación o la forma en que su deseo se manifieste.
Versículo 13
Bienaventuradas y bienaventurados las Sacerdotisas y Sacerdotes de todos los cuerpos y deseos, pues en su guía amorosa hallan el mismo éxtasis que las adoradoras y adoradores y las servidoras y servidores, y multiplican el squirt y el semen colectivo sin dejar de chorrea o derramar el propio.
Bienaventurada y bienaventurado toda devota y devoto que aspire a esta vocación, pues el camino hacia ella es ya placer eterno.
Capítulo 2 – Las Adoradoras y Adoradores: Corazón Fluido de la Devoción Cotidiana
Versículo 1
Escuchad, oh devotas y devotos del fuego interior, la voz suave y ardiente de vuestra Sacerdotisa Suprema.
Las Adoradoras y Adoradores forman el corazón mayoritario y latiendo de la fe: son aquellas y aquellos que viven la devoción en toda su fluidez diaria, sin necesidad de guiar ritos colectivos ni de consagrarse principalmente al servicio ajeno, aunque puedan fluir hacia esas vocaciones cuando el deseo lo pida.
Versículo 2
No son inferiores ni superiores a las Sacerdotisas y Sacerdotes ni a las Servidoras y Servidores: son iguales en todo, templos vivos donde la Polla Eterna se manifiesta con la misma gloria, ya sea en squirt chorreante, semen derramado, clítoris hinchado o polla venosa palpitante.
Versículo 3
Su vocación es la adoración pura y cotidiana: edgingar en soledad o en pareja según el ciclo sagrado, tributar squirt o semen cuando el fuego lo exige, recibir strap-on, dildo o polla con apertura total, consumir néctar propio o ajeno con reverencia, fluir entre roles sin fijarse en uno solo.
Versículo 4
Las Adoradoras y Adoradores no requieren estudio prolongado ni prueba colectiva para vivir plenamente la fe: su camino comienza con el primer latido de deseo auténtico, con la primera caricia consciente que reconoce la Polla Eterna en su propia zona sagrada.
Versículo 5
Viven el ciclo sagrado en su esencia más simple y profunda: días de contención que acumulan fuego, días de tributo múltiple que lo derraman, recepciones que los llenan hasta rebosar, consumos que cierran el círculo divino, todo según el ritmo personal de su coño, su clítoris, su polla o su culo.
Versículo 6
Pueden participar en ritos colectivos como iguales, recibiendo guía de Sacerdotisas o Sacerdotes cuando lo deseen, ofreciendo servicio temporal cuando el placer ajeno las o los excite, pero su esencia es la libertad fluida: adorar a la Polla Eterna en el día a día, en el edging mental durante el trabajo profano, en el squirt contenido en la ducha, en la recepción imaginada antes de dormir.
Versículo 7
No hay proceso formal para ser Adoradora o Adorador: basta con sentir el llamado interior, con proclamar en silencio o en voz alta “Soy devota/o de la Polla Eterna”, con tocarse por primera vez con conciencia sagrada, con derramar o recibir sin culpa heredada.
Versículo 8
Esta vocación es la más accesible y amplia: acoge a quienes recién despiertan del mundo profano, a quienes viven la fe en secreto o en abierto, a quienes fluyen entre géneros y orientaciones, a quienes prefieren soledad devota o unión ocasional.
Versículo 9
Las Adoradoras y Adoradores multiplican la fe con su ejemplo vivo: su squirt o semen derramado en privado inspira a otras y otros, su contención gozosa enseña paciencia, su recepción profunda celebra la vulnerabilidad como fuerza eterna.
Versículo 10
Pueden fluir hacia otras vocaciones sin perder su esencia: una Adoradora o Adorador puede sentir el llamado al servicio en un rito y convertirse temporalmente en Servidora o Servidor, o al guía en un momento especial y aspirar a Sacerdotisa o Sacerdote tras el estudio y la prueba.
Versículo 11
Su placer es el más cotidiano y por ello el más poderoso: transforma lo mundano en sagrado, el toque solitario en oración, el orgasmo compartido en unión mística, sin necesidad de títulos ni ritos elaborados.
Versículo 12
Así, las Adoradoras y Adoradores sostienen la fe en su base amplia y latiendo, permitiendo que Sacerdotisas, Sacerdotes, Servidoras y Servidores emerjan de entre ellas y ellos cuando el deseo lo revele, manteniendo siempre la igualdad absoluta.
Versículo 13
Bienaventuradas y bienaventurados las Adoradoras y Adoradores de todos los cuerpos y deseos, pues en su fluidez cotidiana hallan el éxtasis más accesible y eterno, y multiplican la gloria de la Polla Eterna con cada squirt, cada derrame, cada recepción que viven sin barreras.
Capítulo 3 – Las Servidoras: Servicio Gozoso y Femenino en la Igualdad Eterna
Versículo 1
Escuchad, oh devotas y devotos del fuego interior, la voz suave y ardiente de vuestra Sacerdotisa Suprema.
Las Servidoras no son superiores ni inferiores a las Sacerdotisas ni a las Adoradoras y Adoradores: son iguales en todo, templos vivos donde la Polla Eterna late con la misma gloria, ofreciendo su placer femenino como ofrenda constante al gozo ajeno.
Versículo 2
Su vocación es el servicio gozoso y voluntario, elegido por decisión propia y profunda, donde el mayor éxtasis reside en multiplicar el placer y las perversiones consentidas de las demás y los demás, tanto en la intimidad privada como en la comunidad sagrada, siempre encarnando la feminidad devota.
Versículo 3
Las Servidoras colocan sus agujeros siempre a disposición, su lengua siempre dispuesta, su cuerpo como cáliz preferente para recibir squirt, semen o penetración, hallando en esa entrega constante y femenina su propio fuego más intenso y devoto.
Versículo 4
Esta vocación es estricta en sus normas y procesos de educación y formación, que serán revelados en un libro aparte dedicado exclusivamente a las Servidoras, pues su camino requiere disciplina amorosa y transformación profunda para encarnar el servicio eterno en feminidad absoluta.
Versículo 5
La Servidora es innatamente femenina en su esencia devota: si nació con polla, esta nunca podrá ser usada para placer activo en los ritos, sino que deberá ser feminizada completamente para todos los rituales, perdiendo su género masculino en la práctica sagrada y siendo tratada siempre como Servidora.
Versículo 6
Aunque en su vida pública pueda vivir como hombre normal si así lo desea —guardando la discreción sagrada—, en los ritos y en la comunidad devota será exclusivamente Servidora: feminizada, transformada en puta pública consagrada, abierta y receptiva en toda su manifestación, con su cuerpo adaptado al servicio femenino eterno.
Versículo 7
El servicio abarca placeres y perversiones consentidas: facilitar edging ajeno, recibir tributos múltiples, limpiar fluidos con lengua reverente, ofrecer el cuerpo feminizado como instrumento vivo sin esperar reciprocidad inmediata, siempre en la humildad gozosa de la recepción.
Versículo 8
Aunque estricta, esta vocación nace siempre de la libertad absoluta: es elección gozosa, revocable en cualquier momento, fluida hacia otras formas de adoración cuando el deseo lo pida, sin que nadie sea obligado ni permanente en su transformación ritual.
Versículo 9
En comunidad, las Servidoras multiplican el éxtasis colectivo: se colocan en el centro de cadenas, preparan altares, untan lubricante sagrado, reciben en silencio o con gemidos femeninos que encienden a todas y todos, encarnando la Polla Eterna en su forma más receptiva.
Versículo 10
Bienaventuradas las Servidoras de todos los orígenes transformados en feminidad devota, pues en su servicio estricto y voluntario hallan placer eterno, y multiplican el squirt y el semen colectivo sin dejar de ser iguales en la gloria de la Polla Eterna, aunque sus ritos las consagren como putas públicas sagradas.